The Lone Gunmen Blog

"The Truth is Out There"

Welcome to 2035… the Age of Surprise

¿Quién habitará la Tierra en 2035? Futurólogos de EE.UU. lo predicen

Un grupo de futurólogos militares presentaron un vídeo que muestra claramente una tendencia que va borrando los límites entre el ser humano y las máquinas.

Este proceso va cada vez más rápido hasta que llegará un momento -según ellos- en que no habrá diferencia entre el hombre y la máquina, dando lugar al ‘ciborg’, una nueva generación de personas en el mundo compuesta de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos.

Como parte del programa de investigación ‘Blue Horizons’ del Centro de Estrategias y Tecnologías de las Fuerzas Armadas de EE.UU., se prepara una serie de informes anuales sobre las futuras tecnologías y en ese marco se produjo un vídeo titulado ‘Bienvenidos al 2035… la era de la sorpresa’.

El vídeo empieza con la frase de Einstein “el progreso tecnológico es como un hacha en manos de un criminal patológico”, para luego pasar a ver la evolución que se inicia con Da Vinci en el año 1500. Después va mostrando cómo la tecnología se ha sofisticado hasta pronosticar cómo será en el año 2035.

Los autores creen que pueden predecir con bastante precisión las tecnologías que se utilizarán en el futuro, por ejemplo, aseguran que se implantarán chips en nuestro cerebro.

El programa ‘Blue Horizons’ debe definir cómo se verá el aire, el espacio y el ciberespacio en los próximos 20 años, así como las nuevas amenazas a la seguridad nacional de EE.UU. y los métodos para minimizar los posibles daños. Sin embargo, los autores reconocen que nadie puede predecir con exactitud las consecuencias de una nueva etapa, lo que crea algunas preocupaciones.

Fuente: RT

Cómo puede una tormenta solar destruir nuestra civilización

El 1 de septiembre de 1859 el Sol le dio un disgusto a la Tierra. Ese día, el astrónomo británico Richard Carrington estaba observando el astro rey como venía haciendo desde el 28 de agosto, cuando nuestra estrella comenzó a dar signos inusuales de actividad. Enormes manchas solares y bruscos incrementos de luminosidad en algunas zonas -conocidos como fulguraciones o flares- llamaron la atención de la por entonces pequeña comunidad de observadores solares. A las 11:18 GMT, Carrington observó una violenta fulguración en medio de un grupo de manchas solares de gran tamaño que duró unos cinco minutos. Otros astrónomos, como Richard Hodgson, también la vieron. Para no verla. Porque, sin que Carrington lo pudiese saber, aquella fulguración había liberado una energía de 1032 ergios. Hasta la fecha, la más energética jamás registrada.

Grupo de manchas solares dibujado por Richard Carrington donde tuvo lugar la fulguración que lleva su nombre (Wikipedia).

La violenta fulguración vertió un torrente de partículas altamente energéticas justo en la dirección hacia nuestro planeta, lo que hoy conocemos como eyección de masa coronal o CME (Coronal Mass Ejection). Y no una CME cualquiera, sino una verdaderamente grande. Un hipotético astronauta victoriano que hubiese tenido la mala suerte de encontrarse en el espacio interplanetario en esos momentos habría recibido una dosis letal de radiación y habría muerto pocas horas o minutos más tarde. Apenas 17 horas después de producirse la CME, la tormenta de partículas llegó a la Tierra. Por suerte, el campo magnético terrestre se encargó de dirigir la mayor parte del flujo de partículas letales hacia los polos. La atmósfera, nuestra última línea de defensa espacial, absorbió el grueso de la radiación nociva. Pero los efectos de la tormenta no pasaron desapercibidos. Aparecieron auroras por doquier, incluso en zonas tan alejadas de los polos como Cuba o Santiago de Chile. La luz de las auroras era tan intensa que se podía leer el periódico de noche cerrada. Cuenta la leyenda que el resplandor era tan llamativo que despertó a varios grupos de mineros que buscaban oro en las Montañas Rocosas, los cuales comenzaron a preparar el desayuno pensando que era la luz del amanecer.

Zonas en las que se vieron auroras (círculos negros y blancos) durante la tormenta geomagnética del 2 de septiembre de 1859 (fuente).

Menos benignos fueron los efectos de la tormenta geomagnética sobre las líneas de telégrafos. Prácticamente la totalidad de las incipientes redes de comunicaciones dejaron de funcionar y en ciertas zonas los postes de telégrafo soltaron chispas y se incendiaron espontáneamente. En algunos casos, las líneas siguieron funcionando a pesar de haber sido desconectadas de su fuente de energía. Sin embargo, el Suceso Carrington, como sería conocida esta tormenta solar, apenas causó daños materiales en las infraestrcuturas de la época. ¿Qué pasaría si un suceso así tuviese lugar en la actualidad?

Antes de responder a esta pregunta, conviene aclarar un par de conceptos. Hace poco pudimos ver una impresionante imagen en luz ultravioleta del satélite SDO de la NASA en la que se aprecia una enorme protuberancia activa que sería expulsada hacia el espacio interplanetario durante una CME posterior. El tamaño de la protuberancia comparada con la Tierra habla por sí solo:

Enorme filamento sobre una zona activa del Sol visto por el satélite SDO en ultravioleta el 31 de agosto de 2012 (NASA).

No obstante, esta imagen puede dar la falsa impresión de que estamos viendo una gigantesca llamarada dirigida hacia nuestro planeta, cuando no es el caso. Es decir, lo que se ve en la imagen no es una eyección de masa coronal (que se produciría después), sino un ‘vulgar’ filamento o protuberancia. Un filamento no es más que una enorme cantidad de plasma -a menor temperatura que el plasma de la corona solar que lo rodea- suspendido por campos magnéticos (se llama protuberancia cuando se ve en el borde del disco solar). La parte interesante de la imagen es sin embargo la zona más brillante y aparentemente anodina que se ve en la fotografía tras el filamento. Esa zona es en realidad una de las regiones activas del Sol donde abundan los grupos de manchas solares. Dicho de otra forma, el peligro que representa una CME no es que una enorme llama salga del Sol y ‘queme’ la Tierra, algo imposible, sino los daños derivados de la radiación emitida durante la fulguración causante de la eyección de masa coronal y por las partículas de la CME propiamente dichas (que alcanzan velocidades de 1500 km/s). Podemos apreciar mejor lo que significa una CME si vemos el vídeo correspondiente a la imagen anterior (la imagen está acelerada):

¡Eso sí que es una CME! Una fulguración se produce cuando los campos magnéticos del Sol se reconectan de forma violenta, liberando una enorme cantidad de energía. A veces, como es este caso, da la casualidad de que tenemos un filamento o protuberancia en la zona donde se genera la CME, pero esto no ocurre siempre. Los campos magnéticos intensos inhiben la convección en la fotosfera, la ‘superficie’ visible del Sol, de ahí que en el espectro visible las zonas activas presenten un gran número de manchas solares. Porque una mancha solar no es más que una región de la fotosfera ligeramente más fría y oscura que el resto por culpa de la acción de los campos magnéticos. Eso sí, si observamos esta misma región en el ultravioleta o en rayos X, por ejemplo, veremos que es más brillante que el resto del disco solar, un fenómeno que se aprecia claramente en la imagen en ultravioleta del SDO.

En longitud de onda visible, la región donde se produjo la fulguración del 31 de agosto no parece gran cosa. Es el grupo de manchas en la parte inferior izquierda. Ni siquiera es el grupo más llamativo (NASA).
En este magnetograma se aprecia que la intensidad de los campos magnéticos en las zonas activas del 31 de agosto. Los dos colores representan zonas de distinta polaridad magnética (NASA).

Pero en rayos X sí que se ve la actividad de la región el 31 de agosto (NASA).

Pero vayamos a lo importante, ¿puede destruir una fulguración nuestra civilización? Los peligros que presenta una fulguración son de dos tipos. Por un lado, tenemos la radiación en forma de luz ultravioleta, rayos X y rayos gamma. Esta radiación se mueve obviamente a la velocidad de la luz y llega a nuestro planeta tan solo ocho minutos después de haber tenido lugar. Por suerte para nosotros, nuestra atmósfera absorbe la mayor parte de esta radiación, pero no ocurre lo mismo con los satélites y los astronautas, que carecen de este escudo protector. El fuselaje de los vehículos espaciales ofrece cierto grado de protección, pero en el caso de una gran fulguración la radiación puede dañar de forma irreversible la delicada electrónica de muchos satélites. Y no esto no es moco de pavo, porque debido a la alta dependencia que tiene nuestra civilización con respecto a los satélites de comunicaciones -por no hablar de los militares y sus satélites de observación de todo tipo-, una fulguración que dejase fuera de servicio, aunque fuese temporalmente, a varias decenas de satélites podría tener un efecto realmente grave en las comunicaciones mundiales. Por otro lado, la radiación ultravioleta y los rayos X de una fulguración pueden ionizar las capas exteriores de la atmósfera, interfiriendo o bloqueando las comunicaciones por radio durante horas o días.

Pero en realidad esto no son más que simples molestias. El verdadero peligro son las partículas de una eyección de masa coronal que llegan a la Tierra. Las fulguraciones son fenómenos muy complejos y la energía liberada por una de ellas no siempre se traduce en una CME, o mejor dicho, la energía de una fulguración no mantiene una relación lineal con la energía de la CME causada por la misma. Además, hay que tener en cuenta que debido a una simple cuestión de geometría, la mayoría de las CMEs no afectan a la Tierra. Las eyecciones de masa coronal son enormes agrupaciones de plasma formado por partículas cargadas de baja o media energía, pero con intensos campos magnéticos. Cuando los campos magnéticos de una CME interaccionan con el campo magnético terrestre, éste se ve sacudido profundamente. Se produce entonces una lucha entre las partículas cargadas de la ionosfera y los cinturones de radiación con los campos magnéticos que puede durar horas o días hasta que la situación se estabilice. Es lo que se conoce como tormenta geomagnética. La fuerza de la tormenta depende además de la orientación relativa del campo magnético de la Tierra y el de la CME. Si la nube de partículas posee un campo magnético con las polaridades opuestas al del campo terrestre, la tormenta será mucho mayor que en caso contrario.

La magnetosfera terrestre nos defiende del viento solar y de las tormentas solares (NASA).

Una CME vista en ultravioleta por el SDO el 7 de junio de 2011 (NASA).

Desde el punto de vista de la capacidad de penetración, las partículas ‘problemáticas’ de una CME son los protones energéticos, con una pequeña proporción de partículas alfa (núcleos de helio) y otros núcleos más pesados. Los protones son las partículas clave y es por eso que debemos prestar atención a los Sucesos de Protones Solares o SPEs (Solar Proton Events). En estos sucesos se emiten protones con energías de 10-100 MeV, aunque algunos pueden emitir protones con energías brutales, del orden 1-20 GeV. Esta elevada energía provoca que las partículas de un SPE puedan tardar en llegar a la Tierra apenas una hora o incluso…¡15 minutos! El campo magnético terrestre sólo nos defiende de los protones con energías de menos de 100 MeV. Por encima de los 500 MeV, los protones pueden alcanzar la superficie.

No debemos confundir los SPE con el viento solar, el flujo continuo de partículas -principalmente protones- que emite el Sol y que fluctúa de forma constante. Para complicar el asunto, no todas las CME importantes van asociados a un SPE grande, aunque lo contrario sí que ocurre prácticamente siempre (un 95% de las veces, para ser precisos). Por ejemplo, el Suceso Carrington causó el mayor SPE que se conozca. Por eso, bajo el nombre genérico de ‘tormenta solar’ se suelen agrupar tres fenómenos que, aunque relacionados, son distintos: fulguraciones, eyecciones de masa coronal (CME) y sucesos de protones solares (SPE). Los SPE pueden crear problemas de comunicaciones, matar astronautas o afectar a la capa de ozono, pero, en todo caso, son las CME son los fenómenos más importantes en cuanto a los posibles efectos perniciosos sobre nuestra civilización.

Las perturbaciones en el campo magnético terrestre causadas por una CME crean corrientes inducidas que pueden dañar las centrales energéticas y la red eléctrica, creando apagones masivos. Y esto no es una cuestión teórica. En 1972 la compañía norteamericana AT&T se vio obligada a rediseñar su sistema cables submarinos poco después de que una tormenta geomagnética bloquease parcialmente las comunicaciones telefónicas a larga distancia dentro de los EEUU. En 1989, otra tormenta geomagnética dejó sin electricidad a seis millones de personas en Québec. Y es que los efectos de una tormenta solar son similares al pulso electromagnético causado por una explosión nuclear en la alta atmósfera.

Puede que todo esto no te impresione. Al fin y al cabo, un fenómeno de este tipo difícilmente podría destruir nuestra civilización. Sin embargo, piensa que estos incidentes fueron causados por tormentas solares importantes, pero que ni de lejos se acercaban a la energía liberada por el Suceso Carrington. Si una tormenta solar de este tipo tuviese lugar hoy en día, provocaría el colapso de  muchas de las redes de comunicaciones y de transporte eléctrico en el planeta, además de dejar fuera de servicio decenas de satélites (incluyendo los GPS), causar numerosos incendios eléctricos y bloquear los sistemas de navegación de miles de aviones.

El talón de Aquiles son los grandes transformadores de las centrales eléctricas. Una tormenta geomagnética severa destrozaría muchos de los transformadores de alta tensión que estuviesen en funcionamiento por culpa de corrientes inducidas, lo que impediría restaurar el suministro eléctrico una vez pasada la tormenta. Como ejemplo, el 6 de abril de 2000, una tormenta geomagnética causó corrientes inducidas de hasta 270 amperios en un transformador del sur de Suecia. Para colmo, el número de unidades de repuesto de estos transformadores en circulación es muy limitado, algo lógico si tenemos en cuenta que suelen estar hechos a medida según la instalación y que pueden costar más de diez millones de dólares cada uno. En el peor de los casos, las fábricas que los construyen también quedarían fuera de servicio por culpa de la tormenta. Se cree que más del 50% de la red eléctrica de los EEUU podría quedar fuera de juego durante varios meses por culpa de un suceso de esta categoría.

Transformador de alta tensión de New Jersey dañado durante una tormenta solar el 13 de marzo de 1989 (fuente).

Como ‘bola extra’, los sistemas de distribución de petróleo, gas natural y agua potable también dejarían de funcionar durante semanas o meses en muchos lugares del planeta. Los oleoductos y gaseoductos sufrirían niveles de corrosión elevados por culpa de las corrientes inducidas, produciendo posibles fugas catastróficas. Toneladas de comida se echarían a perder en todos aquellos hogares y comercios sin generadores eléctricos propios. Se dispararía el precio de la gasolina y el gasoil, y en muchas zonas las reservas de combustible se agotarían, causando revueltas y serios problemas logísticos en hospitales, puertos y aeropuertos. Sin duda, moriría mucha gente y las pérdidas serían catastróficas. De hecho, se estima que el efecto de una tormenta de este tipo se traduciría en unas pérdidas de uno o dos billones -sí, con b- de dólares como mínimo únicamente en los Estados Unidos y la economía mundial tardaría una década en recuperarse. Vamos, justo lo que necesita la economía en estos momentos.

¿A qué ahora ya no te parece algo tan trivial? Pues tienes motivos para preocuparte, porque estas tormentas son totalmente impredecibles. Aunque se dan con más frecuencia durante los años de máxima actividad del ciclo solar de 11 años, pueden tener lugar en cualquier momento. De hecho, nadie sabe cada cuánto se produce una tormenta solar como el Suceso Carrington. La mayor parte de estimaciones coinciden en que una tormenta de este tipo solo afecta a la Tierra una vez cada 500 años más o menos, de acuerdo con el análisis de nitratos encontrados en las profundidades de los hielos árticos (los SPE intensos generan nitratos en la atmósfera). Por otro lado, estas mismas estimaciones sugieren que cada millón de años aproximadamente la Tierra puede sufrir los efectos de una fulguración un millón de veces más energética que el propio Suceso Carrington. Pero todo esto no dejan de ser estimaciones, así que, teniendo en cuenta la fragilidad de nuestra civilización, más nos vale estar preparados.
Probabilidad de un SPE en función de su energía. El suceso Carrington es el diamante situado cerca de la mitad del gráfico (fuente).

Tormentas solares que emitieron protones energéticos (SEPs) desde 1850. Destaca claramente el Suceso Carrington de 1859 (fuente).

Pero no estamos indefensos. Una red de satélites monitorizan continuamente el ‘tiempo solar’ y detectan todas las fulguraciones, incluso aquellas que se producen en el hemisferio del Sol no visible desde la Tierra -cortesía de los satélites STEREO-. De media, las partículas de una CME tardan entre dos o cuatro días antes de llegar a nuestro planeta, tiempo más que suficiente para prepararse para lo peor y poder apagar las redes eléctricas más importantes, desconectando los transformadores de alta tensión antes de que golpee la tormenta. No es que esto no ocasione pérdidas astronómicas, pero es la solución menos mala. No obstante, esto es en el mejor de los casos. La tormenta geomagnética del Suceso Carrington se produjo tan solo 17 horas después de producirse la fulguración, ya que varias CMEs previas habían ‘limpiado’ el medio interplanetario con antelación, allanando el camino para las partículas energéticas. En el caso de la tormenta del 4 de agosto de 1972, el tiempo de tránsito de las partículas se redujo a 15 horas. Y esto ya es más serio, porque menos de veinte horas es un tiempo claramente insuficiente para articular un plan de acción global.

Resumiendo, sin advertencia previa, un Suceso Carrington o superior causaría daños tan devastadores en sociedad actual que bien podría generar una tragedia global de magnitudes nunca vistas, aunque que esto traiga consigo el ‘fin de nuestra civilización’ es ciertamente discutible. Pero lo que resulta trágico de verdad es que, a pesar de lo mucho que tenemos que perder, no exista una estrategia de respuesta sólida para prevenir los efectos de una gran tormenta geomagnética. Y si de algo podemos estar seguros es que tarde o temprano se producirá alguna.

En todo caso, podemos dar gracias, porque el Sol es una estrella muy tranquila. Existen estrellas similares al Sol que producen fulguraciones diez millones de veces más energéticas que el Suceso Carrington. Estas superfulguraciones podrían destruir la capa de ozono en nuestro planeta y derretir los hielos polares, con todo lo que ello implica para la vida en la Tierra. Eso sí que sería el fin de nuestra civilización…y puede que de nuestra especie.

Supermanchas estelares en estrellas de tipo solar (nature.com).

Esta es la contribución de Eureka al XXXIV Carnaval de la Física, organizado por Hablando de Ciencia.

Más información:

Fuente: Eureka

SPANISH FICTION

La amplia tradición de anulación de deudas en Mesopotamia y en Egipto del 3º al 1º milenio antes de J.C.

Hammurabi, rey de Babilonia, y las anulaciones de deuda

El Código de Hammurabi se encuentra en el Museo del Louvre de París. De hecho, el término “código” es inapropiado, pues Hammurabi nos legó más bien un conjunto de reglas y de juicios sobre las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos. El reino de Hammurabi, “rey” de Babilonia (situada en el Iraq actual), comenzó en 1792 antes de J.C. y duró 42 años. Lo que la mayor parte de los manuales de historia no señalan es que Hammurabi, como otros gobernantes de las ciudades-estado de Mesopotamia, proclamó en varias ocasiones una anulación general de las deudas de los ciudadanos con los poderes públicos, sus altos funcionarios y dignatarios. Lo que se ha llamado el Código de Hammurabi, fue escrito probablemente en 1762 antes de J.C. Su epílogo proclamaba que “el poderoso no puede oprimir al débil, la justicia debe proteger a la viuda y al huérfano (…) a fin de hacer justicia a los oprimidos”. Gracias al descifrado de los numerosos documentos escritos en cuneiforme, los historiadores han encontrado la huella incontestable de cuatro anulaciones generales de deuda durante el reinado de Hammurabi (en 1792,1780, 1771 y 1762 antes de J.C.).

En la época de Hammurabi, la vida económica, social y política se organizaba alrededor del templo y del palacio. Estas dos instituciones, muy imbricadas, constituían el aparato del estado, el equivalente a nuestros poderes públicos de hoy, en los que trabajaban numerosos artesanos y obreros, sin olvidar los escribas. Todos eran alojados y alimentados por el templo y el palacio. Recibían raciones de alimentación que les garantizaban dos comidas completas por día. Los trabajadores y los dignatarios del palacio eran alimentados gracias a la actividad de un campesinado al que los poderes públicos proporcionaban (alquilaban) tierras, instrumentos de trabajo, animales de tiro, ganado, agua para el riego. Los campesinos producían en particular cebada (el cereal de base), aceite, frutas y legumbres. Tras la cosecha, los campesinos debían entregar una parte de ella al estado como alquiler. En caso de malas cosechas, acumulaban deudas. Además del trabajo en las tierras del templo y del palacio, los campesinos eran propietarios de sus tierras, de su vivienda, de su rebaño y de los instrumentos de trabajo. Otra fuente de deudas de los campesinos estaba constituida por los préstamos concedidos a título privado por altos funcionarios y dignatarios a fin de enriquecerse y de apropiarse los bienes de los campesinos en caso de no pago de esas deudas. La imposibilidad en la que se encontraban los campesinos de devolver las deudas podía llevar igualmente a su reducción a la esclavitud (miembros de su familia podían igualmente ser reducidos a la esclavitud por deudas). A fin de garantizar la paz social, en particular evitando un deterioro de las condiciones de vida de los campesinos, el poder anulaba periódicamente todas las deudas1; y restauraba los derechos de los campesinos.

Las anulaciones generales de deuda se han escalonado en Mesopotamia a lo largo de 1000 años

Las proclamaciones de anulación general de deudas no se limitaron al reino de Hammurabi: comenzaron antes de él y se prolongaron después de él. Se tiene la prueba de anulaciones de deuda que se remontan al año 2400 antes de J.C., es decir seis siglos antes del reino de Hammurabi, en la ciudad de Lagash (Sumer), los más recientes se remontan a 1400 antes de J.C., en Nuzi. En total, los historiadores han identificado con precisión una treintena de anulaciones generales de deuda en Mesopotamia entre 2400 y 1400 antes de J.C. Se puede seguir a Michael Hudson2 cuando afirma que las anulaciones generales de deuda constituyen una de las características principales de las sociedades de la Edad del Bronce en Mesopotamia. Se encuentran por otra parte en las diferentes lenguas mesopotámicas expresiones que designan estas anulaciones para borrar la deuda y poner las cuentas a cero: amargi en Lagash (Sumer), nig-sisa en Ur, andurarum en Ashur, misharum en Babilonia, shudutu en Nuzi.

Estas proclamaciones de anulación de deuda eran ocasión de grandes festividades, generalmente en la fiesta anual de la primavera. Bajo la dinastía de la familia de Hammurabi fue instaurada la tradición de destruir las tabletas sobre las que estaban inscritas las deudas. En efecto, los poderes públicos tenían una contabilidad precisa de las deudas en tabletas que eran conservadas en el templo. Hammurabi muere en 1749 antes de J.C., tras 42 años de reinado. Su sucesor, Samsuiluna, anula todas las deudas con el estado y decreta la destrucción de todas las tabletas de deudas salvo las que se refieren a deudas comerciales.

Cuando Ammisaduqa, el último gobernante de la dinastía Hammurabi, accede al trono en 1646 antes de J.C., la anulación general de las deudas que proclama está muy detallada. Se trata manifiestamente de evitar que ciertos acreedores se aprovechen de algunos fallos. El decreto de anulación precisa que los acreedores oficiales y los cobradores de impuestos que han expulsado campesinos deben indemnizarles y devolverles sus bienes bajo pena de ser ejecutados. Si un acreedor ha acaparado un bien por presión, debe restituirlo y/o pagarlo por entero, si no lo hace es condenado a muerte.

Como consecuencia de este decreto, se pusieron en pie comisiones a fin de revisar todos los contratos inmobiliarios y eliminar los que estaban afectados por la proclamación de anulación de deuda y de restauración de la situación anterior, statu quo ante. La puesta en práctica de este decreto era facilitado por el hecho de que, en general, los campesinos expoliados por los acreedores continuaban trabajando en sus tierras aunque éstas se hubieran convertido en propiedad del acreedor. A partir de ahí, anulando los contratos y obligando a los acreedores a indemnizar a las víctimas, los poderes públicos restauraban los derechos de los campesinos. La situación se degradará un poco más de dos siglos más tarde.

Los límites de los actos de anulación de las deudas

En Mesopotamia, durante la Edad del Bronce, los esclavos por deudas eran liberados pero no los demás tipos de esclavos (en particular los que eran prisioneros de guerra).

Los actos de anulación de deuda no deben ser presentados como decisiones que hicieran progresar la emancipación social, se trataba de restaurar el orden anterior, que incluía numerosas formas de opresión. Sin embargo, sin embellecer la organización de estas sociedades de hace 3000 a 4000 años, hay que subrayar que los gobernantes intentaban mantener una cohesión social evitando la constitución de grandes propiedades privadas, tomando medidas para que los campesinos mantuvieran un acceso directo a la tierra, limitando el aumento de las desigualdades, vigilando el mantenimiento y el desarrollo de los sistemas de riego. Michael Hudson subraya, por otra parte, que la decisión de declarar la guerra correspondía a la asamblea general de los ciudadanos y que el “rey” no tenía el poder de tomar la decisión.

Parece que, en la cosmovisión de los mesopotamios de la edad del bronce, no hubo creación original por un dios. El gobernante (ruler), confrontado al caos, reorganizó el mundo para restablecer el orden normal y la justicia.

Después de 1400 antes de J.C., no se ha encontrado ningún acto de anulación de deuda. Las desigualdades se reforzaron y desarrollaron fuertemente. Las tierras fueron acaparadas por grandes propietarios privados, la esclavitud por deudas se enraizó. Una parte importante de la población emigró hacia el noroeste, hacia Canaan con incursiones hacia Egipto (los faraones se quejaban por ello).

A lo largo de los siglos que siguieron, considerados por los historiadores de Mesopotamia como tiempos oscuros (Dark Ages) -a causa de la reducción de las huellas escritas-, se tienen sin embargo pruebas de luchas sociales violentas entre acreedores y endeudados.

Egipto: la piedra Rosetta confirma la tradición de las anulaciones de deuda

La piedra Rosetta de la que se apropiaron miembros del ejército napoleónico en 1799 durante la campaña de Egipto fue descifrada en 1822 por Jean-François Champollion. Se encuentra hoy en el British Museum en Londres. El trabajo de traducción fue facilitado por el hecho de que la piedra presenta el mismo texto en tres lenguas: el egipcio antiguo, el egipcio popular y el griego del tiempo de Alejandro Magno. El contenido de la piedra Rosetta confirma la tradición de la anulación de las deudas que se instauró en el Egipto de los faraones a partir del siglo VIII antes de J.C., antes de su conquista por Alejandro Magno en el siglo IV antes de J.C. Se lee en ella que el faraón Ptolomeo V, en 196 antes de J.C., anuló las deudas debidas al trono por el pueblo de Egipto y más allá.

Aunque la sociedad egipcia del tiempo de los faraones fuera muy diferente de la sociedad mesopotámica de la Edad del Bronce, se encuentra la huella evidente de una tradición de proclamación de amnistía que precede a las anulaciones generales de deuda. Ramsés IV (1153-1146 antes de J.C.) proclamó que quienes huyeron podían volver al país. Quienes estaban encarcelados eran liberados. Su padre Ramsés III (1184-1153 antes de J.C.) hizo igual. Hay que señalar que en el 2º milenio, parece que no había esclavitud por deudas en Egipto. Los esclavos eran prisioneros de guerra. Las proclamaciones de Ramsés III y IV concernían a la anulación de los atrasos de impuestos debidos al faraón, la liberación de los presos políticos, la posibilidad para las personas condenadas al exilio de volver al país.

Solo a partir del siglo VIII antes de J.C. se encuentran en Egipto proclamaciones de anulación de deudas y de liberación de los esclavos por deudas. Es el caso del reinado del faraón Bocchoris (717-711 antes J.C.), cuyo nombre fue helenizado.

Una de las motivaciones fundamentales de las anulaciones de deuda era que el faraón quería disponer de un campesinado capaz de producir suficientes alimentos y disponible cuando fuera necesario para campañas militares. Por estas dos razones, era necesario evitar que los campesinos fueran expulsados de sus tierras por la influencia de los acreedores.

En otra parte de la región, se constata que los emperadores sirios del primer milenio antes de J.C. adoptaron igualmente la tradición de anulación de las deudas. Lo mismo ocurrió en Jerusalén, en el siglo V antes de J.C. Como prueba, en 432 antes de J.C., Neemías, ciertamente influenciado por la antigua tradición mesopotámica, proclama la anulación de las deudas de los judíos endeudados hacia sus ricos compatriotas. Es en esa época cuando se redacta la Torah. La tradición de las anulaciones generalizadas de deuda formará parte de la religión judía y de los primeros textos del cristianismo vía el Levítico que proclama la obligación de anular las deudas cada siete años y en cada jubileo, es decir, cada 50 años.

Conclusión

Hoy, la devolución de la deuda constituye innegablemente un tabú. Es presentada por los jefes de estado y de gobierno, los bancos centrales, el FMI y la prensa dominante como inevitable, indiscutible, obligatoria. Los ciudadanos y ciudadanas deberían resignarse al pago de la deuda. La única discusión posible es sobre la forma de modular el reparto de los sacrificios necesarios a fin de conseguir suficientes medios presupuestarios para mantener los compromisos tomados por la nación endeudada. Los gobiernos que han pedido prestado han sido elegidos democráticamente, los actos que han realizado son por tanto legítimos. Hay que pagar.

Es esencial atravesar la pantalla de humo de la historia contada por los acreedores y restablecer la verdad histórica. Anulaciones generalizadas de deuda han tenido lugar de forma repetida en la historia. Esas anulaciones corresponden a diferentes contextos. En el caso que acabamos de evocar, las proclamaciones de anulación generalizada de deuda eran tomadas a iniciativa de gobernantes preocupados por preservar la paz social. En otros casos, las anulaciones fueron resultado de una lucha social exacerbada por la crisis y el ascenso de las desigualdades. Es el caso de Grecia y Roma antiguas. Otros escenarios hay que tomar en cuenta también: la anulación de deuda decretada por países endeudados que plantean un acto soberano unilateral, la anulación de deuda concedida por los vencedores a un país vencido o/y aliado… Una cosa es cierta: a escala histórica, la deuda juega un papel motor en numerosas grandes conmociones sociales y políticas.

Éric Toussaint – Consejo Científico de ATTAC Francia

Traducido por Alberto Nadal

Notas

(1) Las deudas entre comerciantes no eran objeto de estas anulaciones.

(2) Este artículo está esencialmente basado en la síntesis histórica presentada por Michael Hudson, doctor en economía, en varios artículos y obras: “The Lost Tradition of Biblical Debt Cancellations”, 1993, 87 páginas ; “The Archaeolgy of Money”, 2004. Michael Hudson forma parte de un equipo científico pluridisciplinar (ISCANEE, International Scholars’ Conference on Ancient Near Earstern Economies) que comprende filólogos, arqueólogos, historiadores, economistas, que trabajan sobre el tema de las sociedades y las economías antiguas de Próximo Oriente. Sus trabajos son publicados por la universidad de Harvard. Michael Hudson inscribe su trabajo en la prolongación de las investigaciones de Karl Polanyi. Igualmente produce análisis sobre la crisis contemporánea. Ver en particular, “The Road to Debt Deflation, Debt Peonage, and Neoliberalism”, febrero 2012, 30 páginas. Entre las obras de otros autores que, desde la crisis económica y financiera iniciada en 2007-2008 han escrito sobre la larga tradición de anulación de deuda, conviene leer: David Graeber, Debt : The First 5000 Years, Melvillehouse, New York, 2011, 542 páginas.

Fuente: cadtm.org

Liquidación de bancos en España

Francisco Viyuela, director de Independent Advisor en Estrategias Tv, habla sobre la liquidación de bancos en España.

Introducción al Clima Espacial : NOAA / Space Weather Prediction Center

Nuestra Estrella, el Sol

Todos saben que el Sol tiene gran importancia para la vida en la Tierra, pero muy pocos hemos recibido una buena descripción de nuestra estrella y sus variaciones.

El Sol es una estrella promedio, similar a millones de otras en el Universo. Es una máquina de energía prodigiosa, que produce alrededor de 3.8 x 1023 kiloWatts (por kiloJoules/seg). En otras palabras, si pudiéramos acumular el total de energía que el Sol produce en un segundo, alcanzaría para proveer suficiente energía a los Estados Unidos, según el uso actual, para los próximos 9 millones de años. La fuente básica de energía del Sol es la fusión nuclear, que utiliza las altas temperaturas y las grandes densidades en su núcleo para fusionar el hidrógeno, produciendo energía y creando helio como un sub-producto. El núcleo es tan denso y el tamaño del Sol es tan grande que la energía que sale del centro del Sol tarda unos 50 millones de años para llegar a la superficie, pasando por un proceso de absorción y re-emisión en el camino. Si el Sol dejara de producir energía hoy, ¡tomaría 50 millones de años para que se sintiera algún efecto significativo en la Tierra!

El Sol ha estado produciendo energía radiante y térmica por los pasados cuatrocientos o quinientos millones de años. Tiene suficiente hidrógeno para continuar produciendo por otro billón de años. Sin embargo, en diez o veinte mil millones de años la superficie del Sol empezará a expandirse, cubriendo los planetas terrestres (incluyendo la Tierra). En ese momento, el Sol será una estrella roja gigante. Si el Sol tuviera una mayor masa, colapsaría y se prendería nuevamente como una estrella de combustión de helio. Sin embargo, debido a su tamaño promedio, se espera que el Sol se contraiga y se convierta en una estrella relativamente pequeña y fría conocida como una enana blanca.

Durante mucho tiempo se ha conocido que el Sol no es una estrella sin rasgos distintivos o estables. (Theophrastus identificó las manchas solares en el año 325 A.C.) Algunas de las características más importantes del Sol se describirán en las siguientes secciones.

Manchas Solares

Las manchas solares, manchas obscuras en la superficie del Sol, contienen campos magnéticos transitorios y concentrados. Ellas son las características visibles más prominentes en el Sol; una mancha solar de tamaño promedio, puede ser tan grande como la Tierra. Las manchas solares se forman y desaparecen en periodos de días o semanas. Estas ocurren cuando aparecen campos magnéticos fuertes a través de la superficie solar y permiten que esa área se refresque algo, de una temperatura de 6000 grados C a más o menos 4200 grados C; ésta área aparecerá como una mancha obscura en contraste con el resto del Sol. El área más obscura en el centro de la mancha solar se llama el umbra; es allí donde la fuerza del campo magnético es mayor. La parte menos obscura y estriada alrededor del umbra se llama la penumbra. Las manchas solares rotan con la superficie solar, demorando cerca de 27 días para completar una vuelta según es visto desde la Tierra. Las manchas solares cerca del ecuador rotan a una velocidad mayor que las manchas cerca de los polos. Los grupos de manchas, especialmente aquellos con campos magnéticos complejos, son a menudo aquellos donde se ven destellos.

Durante los últimos 300 años, el promedio de manchas solares regularmente incrementa y disminuye en un ciclo de 11 años. El Sol, como la Tierra, tiene estaciones pero su año es igual a 11 años terrestres.

Huecos Coronales

Una característica solar variable, que puede durar de meses a años, son los Huecos Coronales. Estos se ven como huecos grandes y obscuros cuando se observa el Sol en longitudes de onda de rayos x. Estos huecos están arraigados en las células grandes de campos magnéticos unipolares en la superficie del Sol; cuyas líneas de campo se extienden bien lejos en el sistema solar. Estas líneas de campo abierto permiten una corriente continua de viento solar de gran velocidad. Los huecos coronales tienen un ciclo de largo periodo, que no se corresponde exactamente con el ciclo de las manchas solares; los huecos tienden a ser más numerosos en los años que siguen al máximo solar. En algunas etapas del ciclo solar, estos huecos son continuamente visibles en los polos norte y sur del Sol.

Prominencias

Las prominencias solares (vistas como filamentos obscuros en el disco) son generalmente nubes quietas de material solar sostenidas sobre la superficie solar por los campos magnéticos. La mayoría de las prominencias entran en erupción en algún momento de su ciclo de vida, emanando gran cantidad de material solar al espacio.

Destellos

Los destellos solares son intensas emanaciones temporales de energía. Desde observatorios en la Tierra son vistos como zonas brillantes en el Sol en longitudes de onda ópticas y como explosiones de ruido en longitudes de onda de radio; pueden durar de minutos a horas. Los destellos son los eventos explosivos más grandes de nuestro sistema solar que podrían equivaler a aproximadamente 40 billones de bombas atómicas del tamaño de la de Hiroshima. La fuente principal de energía para los destellos solares parece ser la ruptura y reconexión de fuertes campos magnéticos. Estos irradian a través de todo el espectro electromagnético, desde rayos gamma a rayos x, hasta la luz visible y las grandes longitudes de ondas de radio.

Eyecciones Coronales

La atmósfera solar externa, la corona, está formada por fuertes campos magnéticos. Donde se cierran estos campos, usualmente sobre grupos de manchas solares, la atmósfera solar puede, súbita y violentamente, soltar burbujas o lenguas de gas y campos magnéticos llamadas eyecciones coronales (EC) Una EC de gran tamaño puede contener 10.0E16 gramos (un billón de toneladas) de materia que pueden ser impulsadas a millones de millas por hora causando una explosión espectacular. La materia solar puede extenderse hacia el medio interplanetario, impactando planetas o sondas en su camino. Las EC se han asociado con destellos pero usualmente ambos son independientes.

Entre el Sol y la Tierra

La región entre el Sol y los planetas es conocida como medio interplanetario. Aunque alguna vez se consideró un vacío perfecto, en realidad es una región turbulenta dominada por el viento solar, que fluye a velocidades entre aproximadamente 250 a 1000 km por segundo (entre 600,000 a 2,000,000 millas por hora). Otras características del viento solar (densidad, composición y la fuerza del campo magnético, entre otras) varían de acuerdo a las condiciones cambiantes del Sol. El efecto del viento solar puede ser visto en las colas de los cometas que siempre apuntan alejándose del Sol.

El viento solar fluye alrededor de obstáculos tales como planetas, pero estos planetas con sus propios campos magnéticos responden de una manera específica. El campo magnético de la Tierra es muy similar al patrón que forman las limaduras de hierro alrededor de un imán de barra. Bajo la influencia del viento solar, las líneas de estos campos magnéticos se comprimen en la dirección del Sol y se estiran hacia la dirección del viento. Esto es lo que crea la magnetosfera, una compleja cavidad alrededor de la Tierra en forma de gota. Los cinturones de radiación de Van Allen se encuentran en esta cavidad, así como la ionosfera, una capa de la atmósfera alta donde se lleva a cabo la foto-ionización por los rayos x solares y la radiación ultravioleta extrema crea electrones libres. El campo magnético de la Tierra es sensible al viento solar, su velocidad, densidad y su campo magnético. Debido a que el viento solar varía con escalas de tiempo pequeñas, a veces en sólo segundos, la interfase que separa el espacio interplanetario de la magnetosfera es muy dinámica. Normalmente a esta interfase se le llama la magnetopausa y se encuentra a una distancia equivalente a más o menos el radio de la Tierra en la dirección al Sol. Sin embargo, durante los episodios de gran velocidad o densidad de viento solar, la magetopausa puede ser empujada hacia adentro hasta medir casi 6.6 radios de la Tierra (la altitud de los satélites geosincronizados). A medida que la magnetosfera extrae energía del viento solar, los procesos internos producen las tormentas geomagnéticas.

Los Efectos Solares en la Tierra

Algunos de los efectos más importantes de las variaciones solares en la Tierra son las auroras, los eventos de protones y las tormentas geomagnéticas.

Auroras

La aurora es una manifestación dinámica y visualmente delicada de las tormentas geomagnéticas inducidas por el Sol. El viento solar energiza los electrones e iones en la magnetosfera. Estas partículas usualmente entran en la parte alta de la atmósfera terrestre cerca de las regiones polares. Cuando las partículas chocan con las moléculas y átomos de la delgada atmósfera alta, algunos empiezan a brillar en colores diferentes. Las auroras comienzan entre los 60 y 80 grados de latitud. A medida que la tormenta se intensifica, las auroras se extienden hacia el ecuador. En 1909, durante una tormenta inusualmente grande, una aurora fue visible en Singapur, en el ecuador geomagnético. Las auroras proveen un espectáculo maravilloso, pero no son más que señales visibles de cambios atmosféricos que pueden ocasionar grandes estragos en los sistemas tecnológicos.

Eventos de Protones

Los protones energizados pueden alcanzar la Tierra dentro de los 30 minutos posteriores a un destello solar importante. Durante este tipo de evento, la Tierra es bañada por partículas solares energizadas (primordialmente protones) emanadas del lugar del destello. Algunas de estas partículas se mueven en espiral por las líneas del campo magnético de la Tierra, penetrando en las altas capas de la atmósfera donde se produce una ionización adicional y pueden producir un aumento significativo en la cantidad de radiación ambiental.

Tormentas Geomagnéticas

De uno a cuatro días, de la ocurrencia de un destello o de una prominencia eruptiva, una nube más lenta de materia y campo magnético solar llega a la Tierra, golpeando la magnetosfera y resultando en una tormenta geomagnética. Estas tormentas son variaciones extraordinarias del campo magnético en la superficie de la Tierra. Durante una tormenta geomagnética, porciones de la energía del viento solar son transferidas a la magnetosfera, provocando cambios súbitos en dirección e intensidad del campo magnético de la Tierra y energizando la población de partículas del mismo.

Sistemas Afectados

Comunicaciones

Muchos sistemas de comunicaciones utilizan la ionosfera para reflejar señales de radio a grandes distancias. Las tormentas ionosféricas pueden afectar comunicaciones de radio de alta frecuencia (HF, por sus siglas en inglés) en todas las latitudes. Algunas frecuencias de radio son absorbidas y otras son reflejadas, lo que produce señales que fluctúan rápidamente y siguen rutas de propagación inesperadas. Las estaciones comerciales de televisión y radio son poco afectadas por la actividad solar, pero las comunicaciones aero-terrestres, barco-puerto, La Voz de América, la Radio Europa Libre y radio-aficionados son afectados frecuentemente. Los operadores de radio que utilizan frecuencias altas confían en las alertas de actividad solar y geomagnética para poder mantener los circuitos de comunicación funcionando.

Algunos sistemas militares de detección o sistemas de aviso temprano también se ven afectados por la actividad solar. Las señales de Radar-Sobre-el-Horizonte se reflejan en la ionosfera para facilitar el rastreo del despegue de naves y mísiles desde grandes distancias. Durante las tormentas geomagnéticas, este sistema podría ser seriamente afectado por desórdenes radiales. Algunos sistemas de detección de submarinos utilizan las “firmas” magnéticas de los submarinos como una de las entradas de sus esquemas de localización. Las tormentas geomagnéticas pueden distorsionar estas señales.

La Administración Federal de Aviación recibe rutinariamente alertas de explosiones solares para que puedan reconocer los problemas de comunicaciones y evitar gastos de mantenimiento innecesarios. Cuando un avión y una estación terrestre están alineados con el Sol, puede existir interferencia en las frecuencias de los sistemas de radios. Esto también puede ocurrir cuando una estación terrestre, un satélite y el Sol están alineados.

Las tormentas de radiación, también conocidas como eventos de partículas solares o eventos de protones, pueden afectar las regiones bajas de la ionosfera polar. Esta región puede ser ionizada y ocurrir una severa absorción de señales HF y VHF. Esto es llamado un evento de Absorción en el Casquete Polar (PCA, por sus siglas en inglés). Los eventos PCA pueden durar varios días o semanas, y la propagación HF polar se hace frecuentemente imposible durante estos eventos.

Sistemas de Navegación

Los sistemas de navegación como LORAN y OMEGA son afectados cuando la actividad solar afecta la propagación de sus señales. El sistema OMEGA consiste de ocho transmisores localizados a través del mundo. Los aviones y los barcos utilizan señales de frecuencias muy bajas de estos transmisores para determinar sus posiciones. Durante eventos solares y tormentas geomagnéticas, el sistema puede dar a los navegantes información incorrecta, algunas veces errando por algunos kilómetros. Los navegantes pudieran cambiarse a un sistema alterno si son alertados de que está ocurriendo un evento de protones o una tormenta geomagnética. Las señales de los sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) son afectadas cuando la actividad solar provoca variaciones repentinas en la densidad ionosférica. Los GPS son utilizados para aplicaciones aún más precisas, incluyendo el mapeo de líneas costeras, estudios geodésicos para la construcción de autopistas, para aterrizar naves aéreas y para perforación de pozos de petróleos.

Satélites

Las tormentas geomagnéticas y el aumento en la emisión solar ultravioleta calientan la atmósfera alta de la Tierra provocando su expansión. El aire caliente sube y la densidad del aire en la órbita de satélites que se encuentran hasta unos 1000 Km se incrementa considerablemente. Esto provoca un incremento de la fricción de los satélites en el espacio, resultando en una reducción de su velocidad y en ligeros cambios de órbita. Si los satélites en órbitas bajas no son rutinariamente elevados, caerían y se quemarían en la atmósfera de la Tierra. El “Skylab” es un ejemplo de una nave que re-entró a la atmósfera de la Tierra antes de tiempo como resultado de una actividad solar mayor a lo esperado. Durante la gran tormenta geomagnética de Marzo de 1989, cuatro satélites de navegación de la Marina tuvieron que ser puestos fuera de servicio por casi una semana.

A medida que la tecnología ha permitido que los componentes de las naves sean más pequeños, sus sistemas miniaturizados son más vulnerables a las partículas solares más energéticas. Estas partículas pueden provocar daños físicos a los microchips y pueden cambiar los comandos de los programas en las computadoras de los satélites. Eventualmente, las descargas eléctricas pueden saltar entre componentes de la nave dañándolos e incluso deshabilitándolos.

La carga gruesa o profunda en los satélites ocurre cuando partículas energéticas, principalmente electrones, penetra la cubierta exterior del satélite y deposita su carga eléctrica en las partes internas. Si se acumula carga suficiente en cualquier componente, este tratará de neutralizarse a través de descarga a otros componentes. Esta descarga es potencialmente peligrosa para los sistemas eléctricos del satélite.

Otro problema para los operadores de satélites son las cargas diferenciales. Durante las tormentas geomagnéticas, aumenta el número y la energía de los electrones e iones. Cuando un satélite viaja a través de este ambiente energizado, las partículas cargadas que chocan contra la nave provocan que diferentes partes de ésta tengan cargas eléctricas diferentes. Eventualmente, las descargas eléctricas pueden llegar a los componentes de la nave y causar daño o invalidarlos.

Peligros de Radiación para los Humanos

Los destellos solares intensos dejan escapar partículas altamente cargadas que pueden ser tan peligrosas para los humanos como las explosiones nucleares de radiación de baja energía. La atmósfera y la magnetosfera de la Tierra nos proveen la protección adecuada en la superficie de la Tierra, pero los astronautas en el espacio están expuestos a dosis letales de radiación. La penetración de partículas de alta energía en células vivientes, medidas en dosis de radiación, causan daños a los cromosomas y, potencialmente, cáncer. Grandes dosis serían fatales inmediatamente. Los protones solares con energías más altas que 30 MeV son los más peligrosos. En octubre de 1989, el Sol produjo suficientes partículas energéticas para que un astronauta en la Luna, utilizando su traje espacial fuera de su nave durante la parte más mala de la tormenta, hubiese muerto. (Los astronautas que hubiesen tenido tiempo de refugiarse bajo el suelo lunar hubiesen absorbido solo una pequeña parte de la radiación.)

Los eventos solares de protones también pueden producir altas concentraciones de radiación en un avión volando a grandes alturas. Aún cuando estos riesgos son mínimos, la vigilancia constante de eventos solares a través de instrumentos en los satélites, permite que se vigile, y se evalúe, estas exposiciones ocasionales.

Exploración Geológica

Los geólogos utilizan el campo magnético de la Tierra para determinar las estructuras de las rocas subterráneas. En la mayoría de las ocasiones, estos exploradores geodésicos están buscando petróleo, gas o depósitos minerales. Sólo pueden tener éxito cuando el campo magnético de la Tierra está en calma, y las señales magnéticas características puedan ser detectadas. Otros exploradores prefieren trabajar cuando ocurren tormentas geomagnéticas, cuando las variaciones en las corrientes eléctricas subterráneas de la Tierra les permitan ver las estructuras minerales o petróleo bajo la superficie. Por estas razones, muchos exploradores utilizan las alertas geomagnéticas y las predicciones para programar sus actividades.

Energía Eléctrica

Cuando campos magnéticos se mueven cerca de un conductor, por ejemplo un cable, se induce una corriente eléctrica en el conductor. Esto ocurre a gran escala durante tormentas geomagnéticas. Las compañías de energía eléctrica transmiten corriente alterna a sus clientes a través de largas líneas de transmisión. Durante estas tormentas se inducen corrientes casi directas, peligrosas para los equipos de transmisión. El 13 de marzo de 1989, en Montreal, Quebec, 6 millones de abonados quedaron sin luz por 9 horas a consecuencia de una tormenta geomagnética inmensa. Algunas áreas del noreste de los Estados Unidos y de Suecia también pasaron por lo mismo. Al recibir alertas y avisos de tormentas geomagnéticas, las compañías de energía eléctrica pueden minimizar los daños y las interrupciones del servicio eléctrico.

Tendidos de Tuberías

Los campos magnéticos que fluctúan con rapidez pueden inducir corrientes eléctricas en los tendidos de tuberías. En momentos así pueden surgir muchos problemas para los ingenieros. Los medidores de flujo pueden transmitir información errónea, y se eleva dramáticamente la tasa de corrosión de los tubos. Si los ingenieros trataran de balancear estas corrientes durante una tormenta geomagnética, las tasas de corrosión aumentarían aún más. Los administradores de estos ductos reciben rutinariamente alertas y avisos que los ayudan a mantener un sistema eficiente y de larga vida.

Clima

El Sol es la fuente de calor que fuerza la circulación de nuestra atmósfera. Aunque se ha asumido durante mucho tiempo que es una fuente constante de energía, las mediciones recientes de esta constante solar han demostrado que la emisión base del Sol puede disminuir temporalmente hasta medio punto porcentual. Los científicos atmosféricos opinan que esta variación es importante y puede llegar a modificar el clima. Se ha observado en los datos de los anillos de árboles que el crecimiento de las plantas varía durante los ciclos de 11 años de las manchas y los ciclos magnéticos de 22 años del Sol.

Aunque el ciclo solar se ha mantenido regular durante los últimos 300 años, hubo un periodo de 70 años durante los siglos 17 y 18 cuando se vieron muy pocas manchas solares. Esta disminución en el número de manchas solares coincidió con la Mini Era Glacial en Europa, implicando una conexión clima-Sol. Los vientos estratosféricos cerca del ecuador soplan en direcciones diferentes, dependiendo de que parte del ciclo solar se esté. Hay estudios en desarrollo que determinarán cómo los efectos de esta inversión del viento afectan los patrones de circulación global y clima. Durante los eventos de protones, más partículas energéticas alcanzan la atmósfera media de la Tierra. Allí, éstas causan ionización molecular, creando químicos que destruyen el ozono atmosférico y permiten que cantidades mayores de la dañina radiación ultravioleta alcancen la superficie de la Tierra. Un evento solar de protones en 1982 causó una disminución temporal del 70% en la densidad del ozono.

Biología

Existe una creciente cantidad de evidencia que indica que los cambios en el campo magnético afectan los sistemas biológicos. Los estudios indican que sistemas biológicos humanos estresados físicamente pueden responder a fluctuaciones del campo magnético. El interés y la preocupación por este tema han llevado a la Unión Internacional de Radio-Ciencia a crear una nueva comisión llamada Electromagnetismo en Biología y Medicina.

La variable posiblemente más estudiada de los efectos biológicos del Sol ha sido la degradación de las habilidades de navegación de las palomas durante una tormenta geomagnética. Las palomas y otros animales migratorios, como delfines o ballenas, tienen brújulas biológicas internas compuestas de mineral magnetita envuelta en células nerviosas. Aunque puede que este no sea su método primordial de navegación, han ocurrido muchos accidentes en carreras de palomas durante tormentas magnéticas. “Accidente” es un término utilizado cuando sólo un porcentaje pequeño de palomas regresan a su hogar. Debido a que estas pérdidas han ocurrido durante tormentas geomagnéticas, los entrenadores de palomas han aprendido a solicitar las alertas y avisos de tormentas geomagnéticas cuando van a planificar sus carreras.

Nuestro Futuro

La lista de consecuencias crece proporcionalmente con nuestra dependencia de los siempre crecientes sistemas tecnológicos. Los detalles de las interacciones Sol-Tierra, y entre las partículas solares y los delicados instrumentos, se han convertido en factores que afectan nuestro bienestar. Por esto, continuará e incrementará la necesidad de servicios del medio ambiente espacial para satisfacer necesidades comerciales, de seguridad y salud. El Forecast Center of the Space Weather Predictions Center, es operado conjuntamente por SWPC y la Fuerza Aérea de los EEUU (USAF), y es el centro nacional y mundial de avisos de perturbaciones que pueden afectar seres y equipos trabajando en el medio ambiente espacial. SWPC trabaja con muchas instituciones nacionales e internacionales que contribuyen con datos y observaciones; y nosotros compartimos con ellos nuestros datos y productos. Nos place apoyar los esfuerzos internacionales para informas a los usuarios del clima espacial. Una mejor comprensión y mejores predicciones son las claves para ofrecer un mejor servicio. SWPC desarrolla investigaciones en física de la relación Sol-Tierra, desarrolla técnicas para las predicciones de perturbaciones solares y geomagnéticas y ofrece monitoreo y predicciones en tiempo real de eventos solares y geofísicos.
El SWPC es uno de los nueve Centros Nacionales Para Predicciones del Medio Ambiente, parte de los Servicios de Clima de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

Conclusión

Ha sido en las últimas décadas que se ha reconocido y apreciado que los destellos solares, los CMEs y las tormentas magnéticas afectan a las personas y sus actividades. La lista de consecuencias crece en proporción a nuestra dependencia de los sistemas tecnológicos. Los resultados de las interacciones entre el Sol y la Tierra y entre las partículas solares y los instrumentos delicados, se han convertido en factores que afectan nuestro bienestar. Así que hay una necesidad continua e intensificada de servicios ambientales espaciales que atiendan las necesidades de salud, seguridad y comercio.

Lecturas Sugeridas

- Davies, K., 1990, Ionospheric Radio. Peter Peregrinus, London.

- Eather, R. H., 1980, Majestic Lights. AGU, Washington, D.C.

- Garrett, H. B., and C. P. Pike, eds., 1980, Space Systems and Their Interactions with Earth’s Space

Environment. New York: American Institute of Aeronautics and Astronautics.

- Gauthreaux, S., Jr., 1980, Animal Migration: Orientation and Navigation., Chapter 5. Academic Press, New York.

- Harding, R., 1989, Survival in Space. Routledge, New York.

- Joselyn, J.A., 1992, The impact of solar flares and magnetic storms on humans. EOS, 73(7): 81, 84-85.

- Johnson, N. L., and D. S. McKnight, 1987, Artificial Space Debris. Orbit Book Co., Malabar, Florida.

- Lanzerotti, L. J., 1979, Impacts of ionospheric / magnetospheric process on terrestrial science and technology. In Solar System Plasma Physics, III, L. J. Lanzerotti, C. F. Kennel, and E.N. Parker, eds. North Holland Publishing Co., New York.

- Campbell, W.H., 2001, Earth Magnetism: A Guided Tour Through Magnetic Fields, Harcourt Sci. and Tech. Co., New York

Fuente: swpc.noaa.gov

Los amos del mundo (Arturo Pérez Reverte, 1998)

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.


No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Arturo Pérez Reverte
XL Semanal. 15 de Noviembre 1998.

Fuente: Iniciativa Debate

Sócrates, sobre el bien y el mal

“Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia”.

Viñeta: El Ciudadano Automático

El Sueño Americano – Subtitulado al castellano

Ya hemos visto y leído muchas explicaciones sobre el origen de los problemas financieros y las inevitables burbujas y crisis en las economías occidentales. Al final todos los argumentos apuntan a un mal diseño de los sistemas que regulan la creación de la deuda y a la codicia que mueve el afamado sistema capitalista. Esos errores de diseño ya fueron denunciados en su día por empresarios y políticos y aún así se aplicaron fundamentalmente porque sus creadores, la gran banca especulativa, obtendrían el control del sistema financiero.

El Sueño Americano es un nuevo corto de animación que en 30 minutos muestra de forma magistral cómo los estadounidenses han sido estafados por su propio sistema económico y financiero.

Nota: Para activar los subtítulos haz clic en “CC” en la barra de navegación del reproductor

Fuente: Theamericandreamfilm, Putocracia

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